El templo de la Luna nueva en Virgo

Mi cuerpo es mi templo. Y desde él mis ojos observan la armonía perfecta que solo la madre tierra puede ofrecer. Esa perfección divina, que no está al alcance de la condición humana.

Hoy tenemos una luna nueva en Virgo singular. De su mano, todo un stellium alineado; Sol, Marte, Venus, Mercurio y Juno. No es habitual, y tardará tiempo en producirse algo similar. Así que tenemos una oportunidad única.

Un stellium alineado con Urano en Tauro y Saturno en Capricornio. Los 3 signos de tierra en comunión. La posibilidad de crear algo sólido, real, visible, y útil en la tierra, está vibrando en el cielo.

La Luna en Virgo tiene una potencialidad sanadora única. Es balsámica y restauradora, nos conecta con nuestro cuerpo no en el sentido placentero de Tauro, sino tomando conciencia de él como templo de nuestra alma.

A menudo nos disociamos entre cuerpo y espíritu, como si fueran cosas distintas. No solamente no lo son, sino que en realidad el espíritu contempla también el cuerpo. La materia es tan espiritual como lo etéreo. Sin cuerpo, no hay experiencia terrenal ni por supuesto, espiritual.

Virgo nos reconecta con el orden visible e invisible. Porqué también en el supuesto caos, existe un orden subyacente. Ese orden es sanador porqué cuando algo crece desproporcionado, o una célula olvida su función, se desencadena la enfermedad. Por tanto, ordenar y sanar forman parte de lo mismo. Devolver su función primaria a algo, es restaurarlo. Reconectar con la pureza, es volver al orígen, al orden universal y armónico del que todo forma parte.

Cuando miras un mandala, o una imagen armónica, en la Naturaleza o en el arte, algo en tu interior siente paz, siente plenitud. Hemos acuñado el término Geometría sagrada para ciertas composiciones pero en realidad, toda la Geometría lo es. Observarla nos abre la conciencia de pertenecer a algo mucho mayor, que genera al mismo tiempo humildad y alegría. La alegría y la gratitud de pertenecer a esta obra magnífica llamada Creación.

Y entonces puedes sentir que desde lo más pequeño e insignificante de tu ser, te conectas a esa inmensidad desconocida sabiendo que tu también eres parte de ella. Un fractal de esa magnífica obra.

En Virgo se inicia el misterio. Tras afirmar el Yo en Leo, surge la necesidad de preguntarse para qué?. Para qué sirvo? Para qué estoy aquí? Más allá de brillar y ser reconocido, Virgo nos empuja a explorar en qué podemos ser útiles al mundo, cómo podemos mejorar la creación humana, porqué la divina, ya es perfecta tal y como es.

En esa búsqueda de emular la perfección de la creación a veces nos perdemos en el hiper-criticismo. Jugando a ser Dios, nos olvidamos de ser humanos. Y esta luna nueva nos puede recordar que para mejorar el mundo, primero debemos cuidar de nosotros mismos. ‘Sanador, sánate a tí mismo’.

Y desde ahí, sembrar. Una siembra en tierra fértil es la que nos propone el cielo ahora mismo. Una cosecha prometedora si la haces con compromiso (Juno), ‘casándote’ con ese proyecto. Que posiblemente requerirá esfuerzo y trabajo para que Saturno en Capricornio premie esa intención. Pero también creatividad e innovación, intuición y atrevimiento para ir más allá y permitir que Urano en Tauro te impulse como un cohete.

Marte y Venus, los amantes ‘cósmicos’, acción y emoción, alineados para ayudarnos a actuar desde un deseo que vaya más allá del hedonismo o del capricho. La Tierra nos invita a dar lo mejor de nosotros mismos, también con Mercurio que nos empuja a idear una visión clara y concreta, planificarla y organizarla.

Creado y creación forman parte de lo mismo. Algo que ya estaba en tí ahora puede tomar forma, hacerse cuerpo, y tu semilla, tu aportación va más allá de tus expectativas personales. Formará parte de ese complejo entramado cósmico al que todos pertenecemos y al que todos servimos.

Esta es una luna nueva para despertar en tí ese don, esa cualidad, que desde tu pequeña parcela puede colaborar en hacer un mundo mejor. Esa habilidad que tienes a la que quizás no le das importancia y que sin embargo es tan necesaria en tu entorno. Aquello que aportas en lo cotidiano de forma natural y sin darte cuenta es quizás algo tan extraordinario que hasta ahora te ha pasado desapercibido. Y sin embargo, en él se contiene lo más valioso que tienes para dar.

Recuerda que en lo pequeño se encuentra a menudo lo más valioso. Recuerda que tu cuerpo es un templo y un tesoro y que ‘el cuerpo grita lo que el alma calla’

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